Al final siempre quedo como una tarada. Yo bien creída que tengo todo bajo control y me cruzo a una que me dice que lo más importante del festival es el homenaje al documentalista Jorge Prelorán, otro me dice: me voy a ver los documentales de Barbara Hammer. Entonces yo ejem ejem y como no conozco a ninguno alcanzo a decir que yo también vi un documental.
Tarnation de Jonathan Caouette.
Bueno en verdad yo pienso que es más que un documental. Claro desde el vamos es una autobiografía, pero yo pienso que es bastante más, creo que es el cine del futuro. El pibe hizo una autobiografía con todo el material que tenía de sí mismo, películas y fotos familiares; sus abuelos dementes y su madre bipolar, actuaciones de cuando tenía 10 años y ya lo preveía todo. Todo con una edición en la línea 24 hs Party People y Spum (más algunos videos experimentales de Fennesz y, producción de Gus Van Sandt que sigue levantando mucho la puntería). No es una película dicen algunos. Es verdad, es un grito. ¿Qué más se le puede pedir al arte aparte de salvarnos? ¿Se le podía pedir distancia con su vida a Kurt Cobain?
Mi amigo Olivier que recorre el mundo en bicicleta y estaba conmigo me dijo «es un universo demasiado personal para que lo juzgue». Bingo. El calla, en cambio en los festivales todo el mundo queremos decir cosas. Eso dificulta bastante la comunicación con todo el mundo hablando al mismo tiempo, enumerando filmografías y citando a Deleuze. Low, Magnetics Fields y Mark Kozeleck de Red House Painters en la banda de sonido; que es un decir, banda de sonido, demasiado viejo para querer decir algo.
Entonces yo también vi un documental, pero bueno, a la mayoría le pareció exhibicionista, a mí me dejo pasmada, sorprendida y admirada.
Pero para exhibicionismo tenemos a A Hole in my Heart de Lukas Moodyson. No me podía perder esta peli después de aquella hermosa sorpresa que fue Show me love hace unos cuantos festivales. Nunca voy a olvidar ese línea magnífica de una de las protagonistas quinceañeras de la película: estoy aburriiiida, asaltemos un jubilado. Esas niñas crecieron y ahora por aburrimiento hacen películas porno. Terrible. Las imágenes me hacían acordar a otra peli escandinava que vi en el auditorio hace dos años, una de cirujanos donde se veían unas cuantas operaciones. Acá otras operaciones, de todo tipo. Crudo, muy crudo. Otra línea imperdible y la única sonrisa en una película más que tensa, atmósfera Los idiotas digamos, camara y estética dogma digamos. El padre hace películas porno mientras el hijo encerrado en su cuarto trata de soportar. En un momento el padre se levanta y logra un poco de comunicación con su hijo, le toca la puerta y le dice, vamos a apalear al abuelo. Parece que en Suecia hay una cuestión generacional por saldar. La película es una tensión entre la caída, entre el buceo (de todos los agujeros) y el intento de salirse del cuerpo. En un momento el amigo del padre y protagonista de la porno que están filmando dice: si viene un OVNI me subo, he visto demasiado. Genial. Desde ahora haré la pregunta a todo el mundo, ¿Te quedas en la tierra o vienes conmigo?

Miss Mundo.

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